lunes, 25 de julio de 2016

Las tostadas y la Secundaria 54

Por: Isidro Avila / @Isidro08

Desde hace varios años escucho a amigos y conocidos mencionar las "Tostadas de la Azteca", que se ubican en un costado de una casa frente a la Secundaria # 54 (Gral. Mariano Escobedo).
Mi buen amigo Lupe, compañero de la oficina, me platicó lo que varios, que si el"sabor casero", "las salsas muy buenas", y varios detalles, lo que si me advirtieron, y varios coincidieron, es que a la hora que vayas hay que hacer una fila de mínimo 25-30 minutos, algo que de inicio no creí.

En los días siguientes, aproveché que mi buen amigo Eloy Mercado vive por el rumbo, para pasar así como no queriendo la cosa a comprar y de una vez probar.

Pasé a las 7:00 p.m. a las 8:00 p.m. a las 8:45 p.m. obviamente en distintos días, y tenían razón, fila siempre hay.


Después de varios intentos frustrados por fin me decidí a llegar y esperar el tiempo que fuera necesario para poder probar las famosas tostadas.
"Pide un durito con todo y cuatro tostadas, con eso tienes", me dijo Lupe.

Así que, con la paciencia del mundo, el iPod y el celular, sólo me faltó la silla y tienda de campaña, me formé y aguardé con calma hasta que llegó mi turno, y tenían razón, la fila en mi caso fue de 35 minutos de espera.


Pedí lo que quería, el durito, dos tostadas preparas y dos sólo con salsa más el refresco, pagué por ahí de 40-45 pesos y vámonos.

Lo que me llamó la atención es que a lo largo de la barda de la Secundaria 54, la gente se estaciona y consume ahí mismo lo que compró.

Las camionetas abren su caja, algunos autos sus cajuelas, y las personas se sientan a disfrutar, comer y platicar.
Esto se convierte en un punto de encuentro de vecinos, conocidos y algunos novedosos solitarios como yo. Destaco que no hay una edad en sí, hay personas de todas las edades; niños, adolescentes, adultos y adultos mayores de dan cita por igual.

Preferí entrar a mi auto, y ahí en media privacidad darle rienda suelta a mis instintos botaneros, y la verdad que al final quedé muy satisfecho, enchilado, pero satisfecho.

Los frijoles y las salsas que utilizan, realmente guardan ese sabor casero que muchos añoramos. En mi opínión, vale la pena asistir y, al igual que yo, que no les digan que no les cuenten. Dense el tiempo para visitar el lugar que tiene ya más de 20 años, lo cual lo convierte en una tradición y una visita obligada y no sólo para la gente que vive en la mítica Colonia Azteca de Guadalupe, sino de cualquier otro municipio del área metropolitana.

Informados están.







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