martes, 16 de agosto de 2016

Del Potro: Ahora ya sé que el tenis me estaba esperando

Tres uñas del pie derecho quedaron en Río de Janeiro. Tiene los ojos irritados del cansancio. Apenas levanta el tono de voz. Ya no tiene fuerzas. Luce extenuado Juan Martín del Potro. Pero en un estado de felicidad plena. Medallista de plata en tenis los Juegos Olímpicos de Río 2016 después de haber temido seriamente que ya nunca podría volver a ser tenista debido a una maldita lesión en la muñeca izquierda.


Reconocido mundialmente, por sus propios colegas y por gente que cree que 0-40 es un prefijo telefónico. El tandilense generó un contagio fabuloso en el público; pasajeros de Aerolíneas Argentinas lo aplaudieron en el vuelo de regreso a Buenos Aires, y unas cien personas lo ovacionaron en la puerta del hotel InterContinental, en el barrio de Montserrat, donde mostró ante los medios periodísticos la segunda medalla olímpica. Hoy seguirán sus emociones, porque lo recibirá su ciudad, Tandil, donde tratará de desconectarse hasta volver a practicar con miras al Abierto de los Estados Unidos (29/8 al 11/9), donde aguarda, como ex campeón, recibir una invitación especial. "Hace 14 meses vivía en una pesadilla y hoy estoy en un sueño mágico. Puedo pensar en mi futuro y es demasiado. Antes sólo pensaba en el próximo tratamiento de mi mano", le confesó Del Potro a LA NACION, en uno de los salones del hotel.



-"No quiero pelearme con el tenis, no quiero llegar a odiar este deporte", dijiste, muy apenado, en junio de 2015, cuando tu carrera era incierta. ¿Ya te amigaste con el tenis?

-Sí, ¿qué te puedo decir? Después de vivir una semana de las más emocionantes de mi vida otra vez gracias al tenis, no tengo más que agradecer y darle gracias a Dios por ser un elegido que pudo recuperarse y vivir tantas emociones adentro de la cancha de tenis. Soñar las cosas desde afuera puede ser sencillo, pero concretarlas adentro es complicado y creo que sin dudas viví la semana más inolvidable de mi vida desde lo tenístico y lo humano.

-¿Incluso superior a cuando ganaste el US Open en 2009?

-Sí, porque esto ha generado cosas increíbles en la difusión. Mis logros en Río sobrepasaron el tenis. Los Juegos Olímpicos los vieron no sólo los amantes del tenis y del deporte, sino personas que no tienen ni idea de lo que es una raqueta o una garrocha. También tuvo muchísima trascendencia a nivel mundial, porque cuando le gané en la primera rueda a Djokovic, que era el gran favorito a la medalla de oro y generaba mucho, dio vuelta al mundo. Después, ganarle a Rafa (Nadal) y jugar contra Murray durante cuatro horas en la final, hicieron que todo fuera de película.


-En el tenis grande son muy pocos los casos de jugadores top que tocaron fondo y volvieron a la elite. Thomas Muster y Goran Ivanisevic son algunos que se pueden equiparar con vos. ¿Te hablaron de ellos?

-La verdad es que son todos casos muy particulares, muy especiales y todos son duros de describir. Yo hace 15 o 20 días estaba volviendo de Pesaro, donde le ganamos a Italia, e iba a Río con profesionalismo y seriedad, pero a ganar un par de partidos y tratar de no volverme rápido. Imaginate cuando se sorteó el cuadro y en la primera ronda me tocó Djokovic. Bromeaba con mis amigos diciéndoles 'Bueno, vayan preparando el asado que estoy ahí en unos días'. Fue una desilusión cuando vi ese sorteo, porque también recordé que un tiempo atrás yo era cabeza de serie y los evitaba hasta cuartos de final, y ahora me toca vivir esta realidad que no es tan linda, pero también hay veces que las cosas pasan por algo y me tocó estar en el lugar indicado para una situación privilegiada. Yo tenía que estar preparado para tomar esa chance y fue lo que hice.

-Tras las angustias, volviste a un nivel excelente y relanzaste tu carrera. ¿La medalla es lo de menos?

-Sí, durante el torneo quedó plasmado que no tuve sólo un gran día y que al otro partido me caía mental y físicamente, como me venía pasando. Acá fue una lucha mental y emocional día a día. Ahora ya sé que el tenis me estaba esperando para cuando yo estuviera en plenitud y pudiera pelear por los grandes torneos. Lo que viví en estos días es indescriptible. Cuando creía que ya no tenía lágrimas, fuerzas, ni uñas del pie, ni nada, al día siguiente vivía algo mejor aún y era increíble.

-¿Las limitaciones para pegar el revés a dos manos hicieron que incorporaras más recursos que antes?

-Sí, sí, totalmente. Hoy no tengo un winner que antes sí, pero estoy jugando mucho mejor el slice y sorprendiendo yendo a volear. Fui ganando cosas en mi juego que están buenas para tener un poco más de variantes y que no sea sólo pegarle fuerte, que con mi derecha lo hago bien por suerte. Todavía necesito recuperar ese revés que tenía, pegarle sólido y después cuando pueda tenerlo, más el slice y la volea, me voy a sentir un jugador más completo que antes de las lesiones. Físicamente no creí que iba a aguantar tanto en la final. Hasta en un momento perdí el marcador, estaba mareado, le pregunte al árbitro cómo íbamos porque me sentía mal, no tenía más fuerzas, me acalambré. Sin embargo, pasaron los games, los sets, las horas y soporté todo el partido.

-Djokovic y Murray, los líderes del ranking mundial, fueron muy elogiosos con tu recuperación.

-Sí. Murray se reía porque le estaban entregando la medalla de oro y la gente cantaba por mí. Cuando le gané a Nole, me dijo palabras de un gran campeón. Fue una de las personas con las que hablé bastante en mi peor momento, pero desde lo humano. Es difícil hablar entre tenistas sin tocar el deporte, pero con él tengo una relación especial y eso hizo que después de una gran batalla nos saludemos de esa manera. Al otro día del partido con Novak, yo estaba sentado en el fondo del micro volviendo a la Villa Olímpica, entró él, que había perdido su dobles, y nos volvimos a abrazar. Estoy feliz; recuperé emociones que las daba por perdidas.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

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